El Proyecto Hidroeléctrico Reventazón no sólo consistió en la construcción de la megaobra más grande de Centroamérica, también le enseñó a leer y escribir a 47 personas del cantón de Siquirres.

Cada vez que el ICE pone en marcha la planificación de un proyecto de generación, debe elaborar un minucioso estudio de impacto ambiental, en el que debe decidir e invertir en una serie de acciones que mitiguen y favorezcan al medio ambiente y a las comunidades aledañas. Para este trabajo deben contratarse biólogos, sociólogos, trabajadores sociales, geólogos, arqueólogos, entre muchas especialidades más.

Cuando se elaboró el Estudio de Impacto Ambiental del P.H. Reventazón, se tomó la decisión de crear un programa de alfabetización para habitantes de las zonas vecinas del proyecto. Personas especializadas en el aprendizaje de lectoescritura impartieron clases a 47 adultos.

Muchos lograron trabajar en la construcción del proyecto, otros se capacitaron en los otros encuentros propiciados y hasta hubo quien se dedicara a la poesía, como fue el caso de Carmen Rojas.